Hace ya unos días que le estoy dando vueltas al anuncio de Mercedes Clase B “Cada día puede ser especial”.

En sí mismo, el spot no me parece un buen anuncio. De hecho todavía no entiendo qué quiere decir, ni veo la relación entre lo que ocurre en el anuncio y el producto que quieren vender.

Sin embargo, me parece que la conversación del niño con su padre es una genialidad. Claro y conciso. El niño no sabía que su amiga era negra hasta que alguien se lo dijo. Para él no era importante, ni algo que destacar en su amiga.

Para su padre es obvio que su amiga es negra y le sorprende que el niño no haya reparado en ello. Le fascina la inocencia con que ve el mundo.

Cuantas veces hemos teorizado sobre el racismo, el sexismo y otros “ismos” discriminatorios sin llegar a ver que la discriminación está en la categorización misma, en el nombre, en destacar una característica sobre otra para referirnos a una persona.

Sin ir más lejos, el sábado durante una comida con unos amigos, uno de ellos defendía la teoría de las diferentes capacidades entre los hombres y las mujeres y que por ello había más hombres en las altas esferas de los negocios, la política y la ciencia.

Nótese ya la categorización hombre/mujer vinculada a la diferencia y sobre todo a la inferioridad de unas sobre otros.

No suelo tomar posiciones feministas, pero no pude evitar contestar que no estaba de acuerdo y aludiendo al fabuloso libro de Virginia Wolf “Una habitación propia”, dirigí la argumentación hacia la diferencia de oportunidades en un mundo construido por hombres.

Pero no me negarás – contestó – que ahora las mujeres ya no tienen estos problemas para hacer cosas de hombres…

Mujeres, hombres, ser mujer, hacer cosas de hombres… En ese momento pensé en el anuncio. Yo no sabía que yo era una mujer y que debía hacer cosas de mujeres hasta que me lo dijeron. Es más, incluso ahora, nunca pienso en que soy mujer cuando me levanto, conduzco, trabajo, estudio, escribo y amo. Simplemente me pienso como persona.

Es al pensarme como mujer cuando defino mis limitaciones e intentar debatir sobre este tema distinguiendo entre hombres y mujeres, lo que construye la diferencia.

Lo mismo ocurre cuando hablamos de negros, homosexuales, gitanos… si no existiera esta categorización, no habría diferenciación, o al menos no sería tan arbitraria y superficial como el color de la piel o nuestras preferencias sexuales.

El Spot de Mercedes Clase B nos da la clave para una sociedad más igualitaria. Y la clave está , como no, en el lenguaje y en la eduación.
Dejemos de usar etiquetas discriminatorias y eduquemos a nuestros hijos de tal modo que puedan llegar, no a los 4 años sino a los 80, sin darse cuenta de que “su amiga Nerea es negra”.