La publicidad subliminal es aquella que muestra un producto o incita a una acción sin que se perciba de manera directa y sin que el sujeto sea consciente de ello.

El caso más famoso de publicidad subliminal es el experimento James Vicary en 1957, que consistía en incluir uno o dos fotogramas por minuto de la marca Coca Cola, según cuentan, obteniendo como resultado un aumento del consumo del refresco durante la proyección del film.

Sin embargo, es muy probable que este experimento nunca se llevara a cabo y que se haya perpetuado en el imaginario colectivo por el morbo que despierta en todos nosotros la manipulación de las mentes, y el uso de la publicidad subliminal.

Investigaciones posteriores han demostrado que la publicidad subliminal no tiene efecto siempre, ni en todas las personas y que cuando la tiene no pasa el segundo de duración.

Sea como sea, es fácil encontrar anuncios que hacen referencia no explícita a algunos elementos para asociarlos a la marca. No tiene que por qué ser un logotipo, en realidad lo más cotizado en lo que a subliminal se refiere es el sexo.

Hay que tener vista de lince y una buena dosis de imaginación para rescatar estos mensajes del mundo oculto. A mí, en concreto, me cuesta bastante verlos incluso cuando me los indican.

Hay quien dice, por otra parte, que la publicidad subliminal no existe porque en el momento en que detectamos el mensaje oculto, deja de ser subliminal. Tiene lógica, ¿verdad?

Yo, por mi parte, sí creo que los mensajes publicitarios tienen dobles lecturas que acogemos de un modo inconsciente. No sé si eso será publicidad subliminal o no.

Por ejemplo, este Spot de Barcelón Cream,

El licor que se derrama al final, para mí, es una clara metáfora de la culminación del acto sexual masculino. ¿Eso es publicidad subliminal? ¿Qué pensáis? ¿Conocéis más casos como éste?