Comunicación y Marketing online
12 Nov
El mayor representante del cartel, la publicidad y el diseño modernista fue, sin duda, el artista eslavo Alphonse Mucha. Él fue uno de los responsables de la expansión del modernismo a nivel internacional. Sus láminas y carteles publicitarios son un icono de la modernidad de finales del XIX y principios del XX . Sin embargo, su éxito se debe tanto al talento como a la casualidad.

El destino quiso que estuviera en el momento justo en el lugar adecuado. Este lugar fue la imprenta en la que trabajaba un amigo. El momento, las vacaciones de todos los empleados.
Un amigo de Alphonse Mucha le pidió el favor de ir a la imprenta donde trabajaba a resolver una urgencia mientras él se encontraba de vacaciones y Mucha accedió. Estando allí, el dueño de la imprenta apareció muy alterado. La gran actriz Sarah Bernhardt le había encargado el cartel para una de sus obras y todos sus empleados estaban de vacaciones.

Mucha se ofreció a hacer el trabajo y, aunque al propietario de la imprenta no le gustó nada el diseño que le presentó, Sarah Bernhardt quedó maravillada con el modo en que había captado la esencia del personaje y firmó con Mucha un contrato por seis años como diseñador no sólo de los carteles, sino también de decorados, atrezzo y joyas.

El trabajo que le lanzó al éxito fue, por tanto, el cartel de Gismonda y supuso una revolución en el mundo de la cartelería. Cambió las dimensiones del cartel haciéndolo más estrecho y más alto, introdujo una peana a los pies para ensalzar a los personajes, utilizaba siempre mujeres bellas y etéreas y echaba mano de las tipografías para ambientar la época, como podemos ver en Medea y la Samaritana.
Tanto gustaron los carteles modernistas de Alphonse Mucha que las gente los arrancaba de la calle y se los llevaba a casa. Así que, decidieron hacer negocio de ello. Mucha comenzó a dibujar láminas decorativas con mujeres seductoras en entornos oníricos y absoluta comunión con la naturaleza.
Normalmente se diseñaban series de cuatro láminas (las partes del día, las cuatro estaciones, etc.). Esto era así por motivos de marketing, puesto que obligaban a los coleccionista a comprar las cuatro piezas si querían disponer de la obra completa.

La publicidad fue otra de las grandes áreas de trabajo de Mucha. Su estilo personal y su reconocimiento popular le convirtieron en un icono de la publicidad de la época. Realizó, en el estilo modernista que lideró, publicidad para todo tipo de artículos, bicicletas, líneas ferroviarias, papel de fumar, champagne, etc.

Se adelantó muchos años en el mundo del marketing diseñando el packaging de perfumes y galletas. Incluso diseñó su propia línea de producto, Jabones Mucha, con su stand en el punto de venta incluido. Para hacernos a la idea, sería el equivalente del actual de Jordi Labanda o Ágata Ruiz de la Prada.
Para los enamorados de la publicidad antigua, del modernismo y del diseño, es sin duda uno de los artistas de referencia. A partir de él podemos adentrarnos en el maravilloso mundo de la creatividad y el cartel publicitario.
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